Vayamos al grano, no se trata de eliminar tus puntos débiles o de transformarlos en puntos fuertes, sino de controlarlos, de saber cuándo aparecen y cómo contrarrestarlos.
Todos tenemos puntos de fricción, pero descubrir los mecanismos que los activan y cómo hacerles frente, es lo que nos hace crecer personal y profesionalmente.
Esos puntos débiles siempre estarán ahí en mayor o menor medida, y nuestro afán no debe ser cambiarlos puesto que en ese momento aparecerán otros. Es inevitable. No hay nadie 100% perfecto.
Nuestro afán de superación debe ser detectar ese trigger, ese desencadenante que activa la inseguridad, la ansiedad, el malestar, el titubeo, … cualquiera que sea, e intentar minimizarlo y controlarlo.
Analízate y sincérate contigo mismo. Descubre quién eres y toma acción para ser mejor y crecer.