¿Dónde está el valor?

Ayer por la noche veía un documental sobre el Autismo y el Asperger.

Es impresionante cómo las personas con estos trastornos (no me gusta nada llamarlo así, pero es tal como está definido en cualquier diccionario médico) pueden llegar a superarse. Son realmente un ejemplo a seguir.

Desde el minuto uno se me saltaron las lágrimas, no por tristeza, sino por el poco valor que le dalos a las cosas. Por lo poco que llegamos a entender lo maravilloso de todo lo que tenemos.

Para las personas con Autismo y Asperger, cualquier actividad “simple” se convierte en un mundo, se complica hasta tal punto que no somos capaces de entender.

Vamos en piloto automático, y si algo se sale de nuestras creencias o pensamientos, lo juzgamos y seguimos adelante. Yo lo llamo pasar como una apisonadora por encima de la vida y de las demás personas.

Uno de los momentos más duros fue el ver la cantidad de adultos con Autismo y Asperger, ya que por lo general estamos acostumbrados a verlo en niños, pero ni siquiera pensamos que esos niños se hace mayores. Me sorprendió cómo muchos se gradúan en la universidad, superando todas las dificultades, y logrando competencias realmente buenas. Y tras esto, entender el cómo les cuesta encontrar un trabajo.

Y ahí saltaron mis alarmas… ¿por qué no rompemos con nuestras creencias? ¿Por qué pensamos que lo que se sale de lo que “nos han vendido como normal” no es suficientemente bueno o capaz de cumplir con objetivos?

Todos, absolutamente todos, podemos aportar valor. Unos serán mejores en unas competencias, y otros en otras, y siempre podemos aprender de la persona menos pensada.

La lección que aprendí es: el valor está en todos lados, sólo debes querer verlo.

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