El mundo ha cambiado.
Nos guste o no, queramos verlo o no, pero ha cambiado.
No pasará en un futuro, no, ha pasado y está pasando ahora mismo.
Nuestro sector también, y eso se está notando significativamente. Sólo debes mirar a tu alrededor. ¿Cuánta oferta para practicar deporte ves en tu ciudad? ¿Cuánta variedad hay para que el usuario elija a su antojo?
El sector del fitness no está exento de cambios, y si no nos subimos al tren perderemos más de lo que pensamos.
El foco actual es el cliente. ¿Qué quiere, cómo lo quiere y cuándo lo quiere?
Antes íbamos a la tienda de muebles a que nos asesoraran, trajeran y montaran. Ahora miramos por internet todas las características y vamos a la empresa Sueca a buscarlo, elegimos si traerlo nosotros o que nos lo traigan, elegimos si lo montamos nosotros o que nos lo monten, y elegimos cómo y cuándo queremos pagarlo.
El mundo ha cambiado, y en nuestro sector también ha pasado. Ya no tenemos el monopolio de la actividad física, y cuando antes lo entendamos, antes nos pondremos manos a la obra para adaptarnos, pensar y apostar por ofrecer al cliente lo que quiere.
Esto no va de nosotros, va del cliente, va de ofrecer lo que necesita el usuario, va de personas.