Cómo aplicar la Planificación Natural a todos los proyectos

La planificación natural es un tipo de estrategia productiva. Recibe este nombre porque es la forma consciente de aplicar unos procesos que se llevan a cabo de forma inconsciente en nuestra mente cuando queremos lograr algo.

Es decir, nuestro cerebro hace una serie de acciones inconscientes de forma natural, para desgranar un objetivo y llevarnos hacia él.

Estos son los 5 pasos que se dan y cómo podemos aplicarlos de forma consciente:

  1. Deseo: lo primero de todo es sentir el deseo de hacer/lograr algo. Si lo llevamos al terreno de la planificación consciente, este primer paso sería la definición del objetivo o meta que queremos alcanzar.
  2. Imaginar el resultado: como consecuencia del primero, imaginamos cómo nos sentiríamos si tuviéramos eso que deseamos. Llevado al plano estratégico, definiremos concretamente qué queremos, cuándo, cómo lo queremos, dónde, …
  3. Generar ideas: el cerebro, automáticamente empieza a generar ideas sobre cómo lograrlo o hacer aquello que hemos deseado en un primer momento. Así pues, dejar volar la mente y hacer una lluvia de ideas, es una forma adecuada de presentar todas las opciones que se nos ocurran para lograr aquellos objetivos y metas.
  4. Clasificación: seguidamente, el cerebro interpreta cada idea generada y la clasifica según la tipología y el momento. Si lo llevamos al terreno de la planificación, aquí es dónde ordenaríamos todas las ideas generadas en el brainstorming anterior, para tener una visión más clara.
  5. Definir la siguiente acción: a continuación, nuestra mente define con claridad la siguiente acción simple que debemos hacer para lograr alcanzar aquél deseo que hemos tenido. De esta forma, una vez hemos aterrizado todo lo que pasa por nuestra mente de forma consciente sobre el objetivo, debemos definir la siguiente acción que haremos para emprender el camino hacía la meta.

Veamos un ejemplo simple de cómo trabaja nuestra mente:

Supongamos que queremos pan. Nuestro cerebro de repente siente el deseo de comer pan (1. Se presenta el objetivo que queremos). Automáticamente imaginamos el pan en nuestra mesa, crujiente, mojando el pan en la salsa que vamos a hacer para comer (2. Definimos claramente qué, cómo y cuándo). Seguidamente nos vienen a la mente el dinero que suele costar aproximadamente, los lugares dónde comprarlo, el tipo de pan, el lugar dónde lo dejaremos en casa, el trayecto que debemos recorrer hasta adquirirlo, si lo queremos más o menos crujiente, … (3. Hacemos una lluvia de ideas de todo lo que se nos ocurre). A continuación se ordenan las ideas en categorías “en casa”, “definición del pan”, “desplazamientos y trayectos”, “lugares dónde adquirirlo”, … (4. Clasificamos cada idea en su contexto y tipología, para así hacer más sencillo el proceso de adquisición del deseo). Y el cerebro decide que lo primero que debemos hacer es ir a la entrada de casa para calzarnos (5. Definimos la siguiente acción simple que debemos hacer, y seguiremos sucesivamente definiendo siguientes acciones simples).

Como ves, no es nada nuevo, pero plasmado así nos da una visión más clara de cómo trabaja nuestro cerebro para conseguir obtener aquello que desea.

Si todo esto lo aplicamos de forma consciente a cualquier objetivo que nos planteemos, ¿qué nos va a impedir alcanzarlo?

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